M E X I C O   N O   T I E N E   M A D R E
M E X I C O   N O   T I E N E   M A D R E

No hay cosa más penosa que la orfandad. La ausencia de madre y padre genera el mayor vacío formal que pueda sufrir un ser humano, también una comunidad, de igual manera un pueblo.

No tenemos padre, tampoco tenemos madre que nos defienda. Padre es la acción, madre es el corazón -metáfora bien intencionada- Somos un pueblo huérfano a merced del descaro. Un presidente burlado, sin autoridad; un gobierno corrupto, sin credibilidad; una oposición caricaturizada sin carisma; una fuerza empresarial cobarde, subordinada; un sindicato apocalíptico, de siete cabezas; un pueblo flojo, que no sabe salir a la calle; una universidad sin arrebatos, como la horchata. Un país sin padre que lo lidere, eso es lo de menos, pero sin madre… ¡qué triste! ¡México no tiene madre!

Hacia donde miremos no encontramos acción sin corrupción; a cada paso, en cada vuelta de la esquina, lo que escuchamos, lo que nos dicen, lo que vemos, lo que sabemos… se nos derrite la sustentabilidad de nuestro pueblo, se derrite como los glaciares, al igual que el Jakobshavn, en Groenlandia, nos fragmentamos desmoronándonos a nosotros mismos a un ritmo diez veces mayor que en el siglo pasado. Es desgastante, desalentador para una madre que educa, desinhibir su enojo y frustración sobre el mundo real al que prepara su hijo.

Por una parte, le inculca con precocidad las virtudes, ejes de la calidad como persona?: 1. prudencia. Nos hace conocer y practicar los mejores medios para ser sensatos. 2. justicia. Hace que demos a cada uno lo que le corresponde. 3. fortaleza. Nos da valor para no desfallecer. 4. templanza. Hace que administremos bien nuestras inclinaciones.

Pero por otra, choca su anhelo frente a la voracidad destructiva de un país fiel a la gran novela televisiva como nuevo catecismo moral de la familia que aparece con inmadura fidelidad en los horarios de vagancia que nos diferencia de cualquier sociedad culta.

Estamos ante un trabajo titánico en el que todos tenemos que esforzarnos por salir de la orfandad de “todo” para que México, encuentre madre.

Comentarios

Envía tus comentarios

  
Más Artículos