¿CONOCER EL DIARIO INFORMATICO DE NUESTROS HIJOS?
¿CONOCER EL DIARIO INFORMATICO DE NUESTROS HIJOS?

Creo que “la comodidad” es un derecho que nos merecemos los seres humanos. Después de tantas preocupaciones y fatigas, esfuerzos y sacrificios… un buen descanso, una casa agradable, tiempo de relax y despreocupación… nos vienen bien, muy bien, y es un derecho.

Sin embargo, la comodidad pudiera caer, en ocasiones en, apatía, indiferencia, dejadez, irresponsabilidad y, esto no es bueno. No es bueno especialmente cuando están implicados en la responsabilidad y el seguimiento, tareas de primer orden como es el trabajo, los negocios, la familia, los hijos.

Sigo con cierto interés (y no menos preocupación, que me impulsa a mejorar y estar alerta) sobre la cada vez “mayor” autonomía de nuestros niños y jóvenes adolescentes respecto a las redes sociales. Una autonomía que… procede de un derecho a su libertad, pero que también cae, en muchas ocasiones, en una autonomía propia de la desgana, la despreocupación, o el desconocimiento tecnológico del adulto, de los papás

“El ciber acoso”, es ya una actitud en muchos, para humillar, desestimar, hundir y provocar daño en otro. “El  sexting” El cibersexo se está imponiendo cada vez más “entre la gente menuda”. Menores de edad, jóvenes y adolescentes de ambos sexos que de manera ligera, consciente e inconsciente juegan a compartir tanto las imágenes personales como la gestualizacion morbosa.

Se acaba de publicar en la primavera de este año, el descubrimiento de un intercambio de pornografía infantil por Skype, realizada entre niños de 5 a 12 años (demasiado pequeños). El conocimiento en el manejo básico de las maquinas (a pesar de su corta edad), el descuido de sus papas, la solicitud o presión de amiguitos para realizar intercambios entre ellos, la aceptación de, quizás, “un juego” ingenuo o inocente entre compañeros… hace sin embargo que dichos gestos se convierta en una luz de alarma, no solo por sus posibles hábitos, sino porque en las redes pueden ser captados por adultos malintencionados y dar comiendo a una relación o presión con el menor inocente.

Ya no solo es la Generación Millennial (entre 25 y 35 años) las que entran en hábitos de búsqueda de pareja o relaciones de pasatiempo. Sino que ha bajado la edad a la  Generación Z (de 18 a 24 años), y comienzan a darse casos, como el expuesto arriba, de niños, niños; niños casi clasificados como bebes… ¡esto sí que es demasiado alarmante!

De ahí entonces la “agudeza” que cada vez más el adulto tiene que tener respecto al desenvolvimiento de sus hijos. De ahí que “por nada del mundo” el adulto debe caer en una “desmerecida comodidad” para no ser molestado con las “continuas molestias” de estar pendiente de lo que mi niño o mi adolescente hace o ve en, su teléfono, tableta o computadora. De ahí que, caer en una “administración mal sana” del derecho que el adulto tiene a la “comodidad”, sería algo muy preocupante y de lo que a largo o a corto plazo puede arrepentirse.

Si conocemos el manejo de las máquinas y medios de comunicación, ¡qué bueno! Seamos capaces, con sutileza y mano izquierda, de olfatear, saber, lo que hacen nuestros hijos, administrar las maquinas que manejan con claves y formas que hay (muchas) para estar al tanto del “diario informático” de nuestros menores.  Si no tenemos conocimiento de herramientas, ni hemos sido muy fluidas-os en el dialogo con ellos referente a sus gustos tecnológicos pues… hagamos un esfuerzo por buscar información, ayuda, conocimiento… porque, una vez que nos “han robado a un hijo” que duro y difícil es recuperarlo.

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