L O S   D O S   P A P A S
L O S   D O S   P A P A S

Esta de “moda” hablar de “los dos papas”. Y es bueno que algo tan singular sea causa y motivo de crónicas, debates, tertulias, opiniones… algo positivo saldrá de todo ello, máxime cuando se provoca reflexión y criterios. La verdad es que, “la historia de los papas a lo largo de los siglos” ha sido un circo muy complicado que mas que ayudar a la Iglesia de Jesucristo la ha perjudicado en gran manera. Hubo, si es cierto, hombres gloriosos y llenos de virtud, pero lamentablemente el “poder” del papado ha hecho mas ruido que “el servicio” del papado, y eso hasta el día de hoy.

            No solo en otras épocas la Iglesia Católica ha tenido dos papas al mismo tiempo, sino hasta tres, y cada quien disputando a capa y espada su legalidad… eran tiempos de luchas por el “poder temporal” que en ocasiones terminaba bien, en ocasiones terminaba mal… pero que en definitiva todo eran discrepancias humanas que nada tenían que ver con el heredero de Pedro.

            Esto de los dos papas actuales se presenta como algo muy interesante. Quizás, y no de casualidad, reflejo de ese “dualismo” que en la actualidad rige todo. Atrás ha quedado ese absolutismo reverente que obligaba a todos a pensar por igual; una condena de las discrepancias que no posibilitaba el desarrollo de las ideas y creencias. Tanto así que, esa ausencia de ejercicio reflexivo nos ha heredado una sociedad y una Iglesia totalmente dividida en dos corrientes: los que miran hacia adelante, porque es el presente y el mañana lo que nos debe de preocupar, y los que miran hacia atrás, donde las rentas de la melancolía y la nostalgia engordan la complacencia de tiempos pasados. Y ahí estamos parafraseando conceptos como: los de izquierda o derecha, progresistas o conservadores, doctrinales y evangélicos, pueblo de Dios o instituciones, Papa uno o Papa dos… Todo ello es un vivo reflejo de hasta donde, torpemente, hemos avanzado para seguir haciendo “la guerra entre unos y otros” (como si eso nos diera placer) resistiéndonos a la conciliación y el entendimiento para creer de una vez por todas que las cosas de Dios o son fraternales o no son de Dios.

            Parece que nos “divierte” jugar a unos contra otros; a enfrentarnos los unos contra los otros. Por eso muchos están “encantados” en querer enfrentar a los dos Papas, en vez de entender que, como dice el Libro de los libros: “hay un tiempo para cada cosa; todo tiene su momento oportuno” …  Y, ahora, es el tiempo para construir, es el tiempo para sanar… ¿Podemos entenderlo?

 

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